Lo único que hemos hecho es soñar

Cuando nos reunimos en enero de 2021, después de un año de pandemia que nos había dejado por los suelos a nivel moral, esto se planteaba como un proyecto más. Formulación pura y dura, con su desarrollo de actividades, evaluaciones, presupuestos, avales asociativos, papeleos por un tubo como con cualquier administración. Todo digital, eso sí. Las normativas obligan. Aunque tengas 65 años y toda la vida hayas firmado con bolígrafo, entregando tu proyecto y documentos anexos en el registro físico, fueras del pueblo que fueras. Pero eso ya no es así. Europa exige, la pandemia obligó, hay que adaptarse Pepi. Sin embargo las administraciones aún se encuentran  caballo entre lo analógico y lo digital, con procesos que siguen siendo igual de farragosos y poco prácticos: aceptas que consulten datos que después no tienen permitido consultar, piden permisos pero erran en los ingresos en cuenta, no se conecta un departamento con otro, varían los protocolos, los pliegos, las bases de subvención son geroglíficos egipcios, es decir, una lengua muerta. Aunque el viaje hasta el registro te lo ahorres, sigues peleándote con navegadores y programas de autofirma digital.

A pesar de todo, y con experiencia ya a las espaldas, valoramos la actuación de algunas entidades como el Instituto Andaluz de la Mujer. Reuniones, seguimiento, explicaciones pormenorizadas, interés, facilidades para salvar la brecha digital. Todo tipo de acciones encaminada a favorecer el tejido asociativo que sustenta y da sentido al Instituto. Incluso asistimos a un taller propuesto para entender, a nivel práctico, en qué consistía exactamente esto de hacer proyectos para asociaciones. Y no solo eso, en qué consistía exactamente esto de hacer proyectos para asociaciones teniendo en cuenta la perspectiva de género. Entonces, entre teoría y teoría, experimentamos uno de esos procesos vitales cuando te das cuenta por primera vez de alguna cosa. Encajas, colocas, aclaras, ves perfectamente, qué, por qué, para quién, cómo, dónde, cuando y por cuanto me va a salir la cosa.

Hasta ahí todo perfecto como parte científica pero, ¿qué es lo que te lleva a proyectar?, ¿qué enciende la chispa?

Y es ahí amigas a donde quiero llegar. Todos los proyectos nacen como sueños, no hay final horrible en la mente de aquellas que imaginamos. Las heroínas tienen que creer que van a ganar; porque sin fe, más allá de la realidad,  no hay camino posible.  Os damos las gracias por formar parte de este camino soñado y os pedimos que creáis y que creéis.

Bienvenidas al primer número de RED Generando en Femenino.

 

Xiomara Sáez