Instinto femenino

Tenemos más, muchas, bastantes, demasiadas e infinitas ganas de romper con esos estereotipos arraigados que nos aprisionan el alma… No es verdad, no es cierto ni real que ya lo logramos

¡Ya tienen lo que querían!

– Lo que no vamos a consentir es que anden por encima del hombre.

– La igualdad ya existe, y siguen abarcando, protestando, presionando…

– ¨feministas de mierda¨, anti-hombres que no quieren ni a sus hijos, putas egoístas que van comiéndole el coco a buenas mujeres partiendo familias, despertando deseos sin sentido…

Nosotras tampoco estamos de acuerdo, mi marido es un buen hombre, ¡no todos son iguales!… Son peores las mujeres que los hombres…

Y están ahí, tan adentro y profundamente interiorizadas, agarradas a nuestras entrañas y alimentándose de nuestra esencia…

Esa culpa, ese deber ser, la responsabilidad, la presión de una misma inculcada para ser una buena mujer, una buena hermana, hija, madre, esposa, amante, cuidadora, limpiadora… y ahora capaz de llevar los hijos, la familia, la casa, tener satisfecho al hombre y, por fín, llevar un sueldo a casa…

Trabajo extra diría yo.

¿Conciliación? ¡Más bien un pedazo de mojón!

Ahora entiendo, sin compartirlo por supuesto, a las exhaustas que en un instante de agotamiento prefieren y añoran ése ¨mantenimiento¨.

Al menos antes, solo teníamos lo de aquí dentro, mantener la casa limpia y al marido contento, los hijos gorditos y un eterno confinamiento…

Sí, señora, era más fácil antes, cuando dejábamos de existir.

Ahora, tenemos que hacer mucho más esfuerzo, y por supuesto dormir mucho menos, echar horas extras para prosperar en cada intento, mientras trabajas duro, sueñas a lo grande, y estudias… mientras no están despiertos.

Sí, hoy sigue siendo duro, y, debemos sacrificar mucho más, no nos olvidemos nunca que muchas mujeres murieron por esta gran oportunidad.

Algunos dirán que exagero, que.. ¡vaya barbaridad!, pero en el fondo tod@s lo saben, es un secreto a voces y una temerosa realidad... Porque nosotras, señores, tenemos la misma posibilidad.

Las niñas se desarrollan y se espabilan antes… es que las niñas, ¡no tienen nada que ver…!

Los niños no tienen esa maldad a la misma edad, las niñas les dan 3.000 vueltas, vienen así por naturaleza…

Claro señora, nos hemos ido adaptando a esta asquerosa sociedad patriarcal, y ya desde nuestras entrañas, en el vientre va surgiendo ese instinto, esa capacidad de adaptación y supervivencia…

Las niñas se espabilan antes y desarrollan desde muy temprano tal capacidad de inteligencia como el animal recién nacido que tiene que levantarse y aprender a andar para no ser comido por el depredador de turno.

Las niñas no son más listas, ni tienen que cuidar del pobre niño que no sabe… ¡que aprenda al igual que ella tuvo que hacerlo a marcha forzada! y ahora, ya lo tiene innato al nacer.

Gracias a ese poder miserable de la sumisión a la mujer.

Que asquerosa paradoja, vaya vomitiva contradicción…

Pero cuando al ser humano le falta un sentido, desarrolla mucho más otro de los que le pueda quedar…

Pues en esto señor@s, en esto, pasa exactamente igual.

 

Rocío Domínguez
Mujer inquieta, amante de las artes escénicas y la escritura. Trabajadora social y licenciada en Ciencias del Trabajo, actualmente curranta en comercio superviviente del sistema capitalista.
Natural de La Línea arraigada a Cádiz desde hace más de 18 años… Madre incansable de 37 años y fiel estudiante de la vida. Su meta principal es dejar su propia huella en el camino y que sus hijos sean buenas personas para seguir mejorando el mundo.