La mamá líquida o la tragedia de la microfibra

Julieta descubre que unos nuevos paños han inundado toda la cocina. Naranjas, verdes y amarillos chillones, la observan desde el marrón de un mobiliario que aborrece. El calor se adueña del piso heredado de sus suegros y friega para sentir el contacto con el agua fresca. Tras la ventana se levantan las montañas desnudas y aburridas sin la nieve del invierno. “En esta ciudad el verano es un castigo”. Escupe la misma canción ahogada por un coro de tres voces humanas a su espalda.

Ecos ambulantes de dos hijas y un marido que la acompañaban desde hacía diez años, como un hilo musical.

 

Hasta ahora Julieta se había inventado las excusas y subterfugios necesarios para pasar tiempo fuera de casa y fuera de la familia en aquella época infernal. Pero ese año el marido entonó su canción favorita, la que no había podido cantar en diez años, y la pésima situación laboral de ambos, por fin, le había otorgado el capricho; “Este verano hay que apretarse el cinturón”.

Se acabó el campamento de verano para las niñas.

Los seminarios de escritura creativa de mamá.

Los talleres de teatro de mamá.

El yoga de mamá.

Las escapadas estivales de mamá con sus amigas. 

Las hijas comen una en frente de la otra, como un espejo. Las mandíbulas deformadas por el hambre. Sus lenguas dos monstruos guardianes saliendo y entrando de sus cuevas. Quejándose del gazpacho y devorando los filetes empanados con la técnica infalible del marido, que se había hecho el alma doméstica y culinaria de aquel piso heredado. Ahora todas las conversaciones estaban dominadas por temas caseros, nimios, de ofertas y excursiones a supermercados de las afueras.

Todo lo había soportado hasta ahora, pero Julieta no estaba preparada para el terrible monólogo de la microfibra.

“Las bayetas que usamos para limpiar la cocina generan muchas bacterias y tienen muy mal mantenimiento. Con este calor se pudren y hay que tirarlas. Son mejores los paños de microfibra a la larga ahorraremos porque duran más…” 

Julieta observa la escena y se pregunta cómo han llegado a esa situación. “… la microfibra transpira mejor…” El marido gesticula como un tenor en el clímax de su área. El masticar de las niñas idénticas, de siete años, le acompaña como una gran orquesta. La orquesta de los chasquidos molares. No sabía en qué momento le habían succionado de los pechos el instinto maternal que alguna vez le mencionaron. “… absorben mucho mejor y mira, los tienes de todos los colores, no sé si te diste cuenta pero ya los he comprado…”

Julieta oye cómo los paños le susurran una letanía monocorde y de pronto, como si el espíritu de la dulce Ofelia la poseyera, su cuerpo comienza a homogeneizarse con el gazpacho que está bebiendo.

Un hormigueo, una flojera en sus piernas, un alivio solo comparado con sus baños en el mar cuando era niña. Siente su cuerpo disolverse, derramarse por la silla, fluir sobre las losas anticuadas y colarse por los bajos de los muebles marrones del piso heredado, mojando los deditos de los pies infantiles que habían crecido paralelos en su útero.

Esto es lo último que ve antes de que el hormigueo alcance sus globos oculares: 

Hijas abrazadas al marido

Hijas aterrorizadas

Vómito del empanado infalible

El marido-padre por fin en silencio

Julieta, que se ha transformado en un charco fresco y turbio en el suelo, siente como es recogida por su familia en distintos tonos chillones.

 

 

Mariki Fernández
Teatro- Actriz y creadora gaditana. Licenciada en Arte Dramático en 2007, cursó sus estudios en la ESAD de Málaga y Sevilla. En todos estos años de carrera profesional se ha formado y trabajado en diferentes registros; clown, Comedia dell ́Arte, teatro físico, performance, dramaturgia y creación contemporánea y además de en la narrativa. Como autora ganó el I Premio en el Certamen de Monólogos por la Igualdad organizado por el Instituto Andaluz de la Juventud y la Diputación de Granada con “Superwoman”(2010) desde entonces es autora y coautora de numerosas obras escritas para la escena: “Monólogos de desamor”, “Muertas y enterradas: El show” “Como una ola”, Mariki Fernández, “Los Sustitutos”, “Síndrome de estoclownmo”, con la compañía granadina de clown Niumpaloal’Arte, “Los vapores de Leonor y Sofía en compañía de un oso amaestrado” junto a la creadora Rosa Romero “Producto Ibérico Bruto” “Bar Adentro” de Las Ibéricas Cía junto a Aida Santos-Allely, además de varias colaboraciones y obras para talleres teatrales. En Aula de escritores (Barcelona) publica la micro-ficción “La frontera verde” en la antología “Café con letras” (2008), actualmente es alumna del Laboratorio de escritura de la UCA que imparte la escritora María Alcantarilla.